¿Quieres dar una buena impresión? Evita estas actitudes, según la ciencia

Desde siempre, la arrogancia y la soberbia han sido pésimos indicadores de la buena autoestima; una persona que está conforme con su personalidad no necesita demostrarlo a los otros, ¿o sí? Las personas engreídas arrojan simplemente la fórmula perfecta para causar una pésima impresión, no solamente por sus malos tratos sino también por que hablan con su actitud de sus propios complejos, lo que resulta aún más paradójico.

Por el contrario, y coincidiendo con lo que múltiples tradiciones místicas apuntan, la mejor manera de causar una buena impresión es la humildad, y no nos referimos aquí a que te hagas el mustio, sino a que simplemente hagas consciente ciertas actitudes que podrían estar causando la impresión de que eres una persona engreída y demasiado narcisista.

possible-successful-mind

Según un estudio publicado en el libro Social and Pesonality Psichology Compass, existen cuatro actitudes que debes evitar para verte como un engreído (y convertirte en ello). Aunque la autoconfianza suele ser necesaria, si la exageras, puede ser altamente contraproducente:

Alardeo humilde (humblebrag)

Seguro lo has visto mucho en redes sociales. Personas que presumen sutilmente su vida pero que, en realidad, resulta muy notorio. Por ejemplo, cuando alguien está de viaje y pone algo así como: después de todo valió la pena el esfuerzo, y una fotografía acompañando la frase en algún lugar increíble.

Presunción

Presumir tus logros, hablar sólo de ti, poner en duda los logros de los otros con alguno mayor tuyo, etc., son aspectos que dan una pésima impresión de ti y que a largo plazo, podrían aislarte y conseguirte unos tantos enemigos.

Hipocresía

Presumir un discurso y hacer lo contrario simplemente hará que las personas no te tomen en serio y que, incluso, te piensen y traten como si fueras un loco. El doble discurso siempre va descubriéndose; mejor quédate callado lo más posible y habla con tus actos.

Cumplidos ambiguos o de doble filo

Si vas a elogiar a alguien, no lo remates con una frase que reste crédito a lo dicho. Por ejemplo: “Para ser chico, lo haces muy bien”, o “Tu trabajo estuvo muy bien, aunque ya deberías haber aprendido más”. Si el elogio no es sincero o vas a desacreditarlo, mejor no digas nada; lo anterior genera recelo y una pésima sensación en los demás.

Vía Pijamasurf > ciencia-y-tecnologia http://ift.tt/2flICr0

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