RESEÑA ‘Spider-Man: Lejos de casa’: Así es como Marvel entra a su nueva fase

Desde su incorporación, vía magia legal, al Marvel Cinematic Universe (MCU), Spider-Man ha fungido como una de las piezas más empáticas de la franquicia, aquella que, en razón de longevidad del personaje, apela a las audiencias mayores y que, en razón de tono, le habla a las más jóvenes.

Su primera aventura en solitario, Spider-Man: De regreso a casa, fue una bienvenida sorpresa dentro del catálogo del MCU, gracias su mezcla de cine de superhéroes con coming-of-age, y al estupendo desempeño de Michael Keaton en el papel antagónico.

Ahora llega la segunda entrega en solitario de esta iteración del arácnido, Spider-Man: Lejos de casa, la cinta que cronológicamente sucede a Avengers: Endgame y que formalmente da cierre a la Saga del Infinito para dar pie a una nueva fase del MCU, un filme inferior a De regreso a casa, pero satisfactorio en varios sentidos.

Este es un mundo posterior al “blip” (el regreso de las personas que se desvanecieron tras el chasquido de Thanos). Iron Man está muerto y en todos los rincones del planeta se le honra como el héroe del universo. Bajo ese contexto, Peter Parker (Tom Holland) y sus compañeros de clase salen de viaje escolar a Europa, en donde el chico planea confesarle todos sus sentimientos a MJ (Zendaya).

El viaje se ve interrumpido por la llegada de seres colosales -conocidos como Elementales– que causan destrucción a su paso, y del individuo que busca detenerlos, Quentin Beck (Jake Gyllenhaal), quien se gana la confianza de Nick Fury (Samuel L. Jackson) y pone en marcha un plan con la ayuda de Parker, quien a su vez está debatido entre su función de superhéroe y las inquietudes inherentes a un chico de su edad.

A pesar de también contar con Jon Watts en la silla de director, Spider-Man: Lejos de casa es un producto más flojo en ritmo, desarrollo de personajes y secuencias de acción en comparación con De regreso a casa, y conforme avanza queda claro que su papel fue más el de atar los cabos sueltos de Avengers: Endgame (¿Qué hay de la gente que regresó tras el chasquido? ¿Cómo se dará entrada a la siguiente fase del MCU?), que el de lucirse como propuesta en sí misma.

El libreto de Chris McKenna y Erik Sommers -responsables también de los argumentos de las mediocres Jumanji: En la selva y Ant-Man and The Wasp) pesó más que las capacidades de Watts como director, pero aun así la cinta logra entregar varios momentos audaces que giran alrededor del engaño.

Esta es una película que, similar a Doctor Strange, juega con la percepción de la audiencia, de forma que los mejores momentos no llegan cortesía de la química entre sus estrellas (nula, en el caso de Holland y Zendaya), sino por la manera en que la imagen desafía las expectativas del espectador.

Más allá de esa propuesta, Spider-Man: Lejos de casa es un producto cumplidor, uno que quizá no sea recordado por su trama, secuencias e interpretaciones, pero sí por terminar la fase 3 del MCU, por dar pie a la 4 y por sus dos escenas postcréditos.

Calificación: 7.5/10
Spider-Man: Lejos de casa (Spider-Man: Far From Home)
País: Estados Unidos
Año: 2019
Dirección: Jon Watts
Guion: Chris McKenna y Erik Sommers
Elenco: Samuel L. Jackson, Zendaya, Cobie Smulders, Jon Favreau, J. B. Smoove, Jacob Batalon, Martin Starr, Marisa Tomei y Jake Gyllenhaal

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